Jueves 6 de abril del 2017
FASE 1. Investigación y lectura páginas 254-256
MAQUILLAJE
Páginas 254 - 256
Los antiguos egipcios ya usaban sombras para ojos hace más de 5,000 años, tanto por razones estéticas como prácticas: la pintura sobre los párpados ayudaba a protegerlos de los reflejos del sol. Dicha pintura era una pasta espesa hecha de malaquita (carbonato de cobre de color verde veteado).
Como otras mujeres egipcias del siglo I antes de Cristo, la reina Cleopatra usaba una sombra de color azul hecha con lapislázuli molido en los párpados superiores, y una de malaquita en los inferiores; se oscurecía las cejas y las pestañas con un polvillo de sulfuro de plomo mezclado con grasa de carnero. Con ocre rojo se pintaba los labios y se ruborizaba las mejillas, y se untaba tinte de alheña en las manos para darles un aspecto rosado y juvenil.
El tinte de alheña también se usaba como barniz de uñas, previamente espesado con cato, sustancia que se extrae de diversos árboles, entre ellos la acacia; los hombres egipcios se teñían con alheña el pelo y la barba.
Hace más de 2,000 años una tez pálida era considerada en Grecia más atractiva que una sonrosada, así que las mujeres se embellecían la cara con albayalde mezclado con cera, aceite, grasa o clara de huevo. Este maquillaje les daba una palidez vistosa, en efecto, pero a la larga las envenenaba: el plomo del albayalde absorbido por la piel provocaba trastornos digestivos, mareos, disnea, parálisis de las extremidades, dolores de cabeza y en ocasiones ceguera y muerte.
Los romanos ricos tanto hombres como mujeres también usaban albayalde y otros cosméticos. El emperador Nerón y Popea, su segunda esposa, usaban en el siglo I después de Cristo un maquillaje hecho de minio, pero también se aplicaban por la noche un emplasto facial hecho de masa y leche de burra para contrarrestar el efecto del colorete.
A finales de la Edad Media los cruzados llevaron a Europa los cosméticos orientales, y a pesar de sus efectos nocivos, el albayalde se usó como maquillaje en ese continente hasta el siglo XVIII.
En la Europa renacentista se empleó con fines estéticos otra sustancia venenosa: la belladona, de cuyo fruto se obtenía un extracto de efectos narcóticos. Dicho nombre en lengua italiana significa “mujer hermosa”, pues cuando se aplica en los ojos dilata las pupilas y las hace brillar. Pero la belladona contiene atropina, sustancia que puede lesionar el globo ocular y causar ceguera.
Las europeas del Renacimiento también usaban colorete de labios hecho con escamas desecadas de cierta cochinilla que se criaba en los cactos de México y otros países. Dichas escamas se mezclaban con clara de huevo y alumbre, y luego con yeso blanco o con alabastro molido para formar el lápiz labial. Una sustancia usada en el siglo XVII para eliminar pecas era el cloruro de mercurio, un veneno tan mortífero que 1 gramo basta para causar la muerte: al ser absorbido por la piel destruye los tejidos y el sistema nervioso.
Investigación
Hoy día puedes encontrar cualquier cantidad de videos explicando que los labiales modernos se preparan con ceras, colores y aceites. Y dependiendo de la marca que compres, el color podría provenir de insectos molidos; específicamente, la cochinilla, de la cual se obtiene el carmín.
Sin embargo, a lo largo de la historia, los cosméticos como el lápiz labial, el delineador para ojos y el maquillaje en polvo para el rostro se han hecho con un montón de ingredientes distintos, algunos de los cuales es mejor que no te pongas en la cara.
He aquí algunos ejemplos notables.
Egipto
Cleopatra es célebre por su grueso delineador de ojos, pero no fue la única egipcia antigua que llevó un maquillaje distintivo. Todos los hombres y las mujeres del antiguo Egipto pintaban sus ojos con polvos negros y verdes. Además de protección solar, las personas creían que ese maquillaje les protegía también de las enfermedades.
Y de cierta manera, tal vez tenían razón. El kohl negro y otros polvos que se ponían en los párpados contenían sales de plomo; y en 2010, unos investigadores franceses argumentaron que dichas sales disminuían la producción de monóxido de nitrógeno, lo que fortalecía el sistema inmunológico de la persona y prevenía infecciones oftálmicas.
Por supuesto, eso no significa que debas empezar a delinear tus ojos con plomo. Muchos egipcios de la antigüedad no vivían más de 30 años. De haber tenido el promedio de vida actual, la exposición prolongada al plomo probablemente les habría causado muchos problemas de salud.
Inglaterra
Las mujeres del Imperio Romano usaban maquillaje de plomo para blanquearse el rostro, y en el siglo XVI, las nobles inglesas adoptaron la costumbre. Uno de los personajes más famosos que utilizó maquillaje de plomo fue la reina Isabel I, quien lo aplicaba para cubrir cicatrices de viruela.
La mezcla de plomo y vinagre que usaba Isabel I se conoce como albayalde de Venecia o azúcar de Saturno. Si bien alisaba el cutis cotidianamente, con el tiempo ocasionaba decoloración de la piel, pérdida del cabello, y putrefacción dental.
Estados Unidos
A fines del siglo XIX, los periódicos estadounidenses publicitaban unas latas de obleas que, si las comías, prometían eliminar pecas, espinillas, y otras imperfecciones faciales. Esos productos contenían veneno, pero no era un secreto, pues lo anunciaba la etiqueta, que decía "Obleas de Arsénico para el Cutis".
En la era victoriana se sabía que el arsénico era venenoso, aunque quizás las mujeres pensaban que un poquito no haría daño. Si bien es tolerable en pequeñas cantidades, la ingestión de arsénico conlleva un gran riesgo… a menos que de veras quieras tener una "piel de porcelana".
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